Por el Lic. Martín Costamagna.
Docente de la Universidad CAECE de Mar del Plata.
La enseñanza de la Responsabilidad Social Empresarial es un enorme desafío pues debe tratar de acortar brechas entre lo que los estudiantes creen que sucede en el mundo empresarial y aquello que consideran debería ser.
Una buena propuesta académica al dictar una materia de RSE es aquella que acorta esta brecha.
Trata de contenidos pero sobre todo de una construcción en el aula que permita pasar de un escepticismo a una convicción sostenida en lo que se considera debería ser y aquello que se empieza a creer se puede cambiar desde el lugar donde estarán como profesionales.
El objetivo fundamental de la materia debe ser promover liderazgos éticos sostenidos en conocimientos académicos y la adquisición de competencias. Un gran desafío sobre el cual hay que trabajar como docente e ir encontrando la forma de cada vez ser más efectivo acompañando al alumno en este proceso. El desarrollo sostenible requiere de liderazgos con sensibilidad social y competencias para transformar la realidad.
Al inicio del dictado de la materia Ética en los Negocios en la Universidad CAECE de Mar del Plata, donde damos básicamente RSE, se ha realizado un taller con los estudiantes. En el mismo se les presenta la posición de tres empresarios en relación a la responsabilidad social de su empresa, con puntos de vista que van desde un profundo vacío ético, una concepción narcisista y aquella vinculada a la RSE como se está entendiendo actualmente en el mundo académico y empresario.
Los alumnos deben argumentar que posición les parece más realista y cual creen debería ser.
Comparto en este artículo la construcción conjunta que se realiza en el aula, y que, constituye un rico material para establecer un diagnóstico inicial y conocer lo que nos espera como docentes de materias que implican un desafío ante algunas realidades establecidas en nuestra sociedad.
Los estudiantes ven la realidad con un profundo pesimismo. Inclusive cuando en la mayoría de los casos no se han desempeñado en una empresa o si lo hacen no tienen una visión integral de un negocio. Las opiniones van desde que el sistema capitalista y su corazón, la empresa, representa un límite estructural que no hará posible la sostenibilidad por lo que la RSE siempre va a estar limitada; la existencia de límites culturales que requieren de un cambio sustancial en nuestra sociedad; la clásica convicción de que la ética va en contra de los principios del negocio; estar en un país donde todo vale y solo importa ganar plata a costa de lo que sea; la RSE es puro discurso y los trabajadores son siempre la variable de ajuste; el habitual argumento de la falta de utilidades para no ser responsable y evadir al Estado y generar empleo en negro; la concepción de que la función de la empresa solo debe ser económica y por ende el Estado debe resolver los problemas sociales; la desmotivación de los empresarios para actuar de manera ética al ver que otros violan
la ley, no reciben sanción y ganan más plata, viendo la RSE como una desventaja competitiva.
A su vez los estudiantes plantean que creen en otra cosa totalmente diferente. Inician con palabras como debería ser, ideal, correcto, soñar y creer. Creen es necesario superar el egoísmo y ser solidario, la interdependencia de la empresa y la sociedad en sus carencias y beneficios y de allí la necesidad de hacerse cargo de la responsabilidad social y comprometerse; proteger el medioambiente como urgencia y una prioridad; la necesidad de capacitación, concientización y vincular la RSE al negocio como una ventaja competitiva; la importancia de la demanda de RSE como consumidores; apoyar los liderazgos en RSE existentes de empresas que demuestran que es posible para generar un efecto multiplicador; la importancia del Estado como promotor de la RSE.
Ahora, la cuestión es como acortamos la brecha entre lo que creen que pasa en el mundo empresario en relación a la RSE y aquello en que creen debe ser, pues la clave pasa fundamentalmente no solo porque crean más a través de más conocimientos que les permitan ser menos pesimistas, sino por que adquieran competencias y deseen asumir liderazgos sociales en las empresas donde se vayan a desempeñar. La RSE trata de ser un norte hacia el cual avanzar desde un realismo no pesimista, una profunda motivación ética y liderazgo transformador de una realidad adversa.
La brecha solo podrá ser acortada cuando la materia se concrete no en un examen sino en una realidad transformada en el mundo empresarial en un mediano y largo plazo. Cuando el estudiante contribuya como empresario o trabajador a que el negocio en que se encuentre inmerso sea más sostenible. Es decir crezca económicamente protegiendo el medioambiente y promoviendo la equidad social. Este es el verdadero impacto por el que debe ser medida la materia.
El tema del liderazgo ha sido un tema central en cuestiones sociales y empresariales. Esta presente en el mundo empresarial y académico. Sin embargo considero que no se debe enseñar desde el texto y las cualidades que debe tener un líder. Sino que la materia sea un camino para trabajar con motivaciones, enraizar una sensibilidad social y ambiental, el deseo de encontrar un mayor sentido a la vida empresarial, y reflexionar sobre casos exitosos de liderazgos sociales. Lograr que el estudiante no solo cambie su concepción del rol de la empresa en la sociedad hacia el nuevo concepto de RSE sino que esté motivado y tenga las herramientas para asumir liderazgos que contribuyan al desarrollo sostenible a través de prácticas concretas y un efecto multiplicador entre las personas con quienes se desempeñen.
La experiencia docente me ha demostrado que si no hay una profunda sensibilidad y motivación por los temas sociales, ambientales y los desafíos éticos que esto implica, aprehender sobre RSE no alcanza para contribuir al desarrollo sostenible, que considero debe ser la razón de ser de la materia.
Agradecemos al Lic. Martín Costamagna sus palabras.








